Apreciados amigos:
El narcotráfico se ha convertido en uno de los problemas más graves que enfrentan las naciones, por sus efectos negativos en el ámbito social, económico e institucional.
Por su impacto perverso y multidimensional, las naciones pequeñas, como la República Dominicana, requieren del concurso de todos los sectores para enfrentar con éxito este crimen de lesa humanidad.
La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) tiene la responsabilidad primaria de hacerlo, como lo establece la Ley 50-88, contando con la colaboración de las demás instituciones represivas del Estado.
Estamos frente a un enemigo que ataca sin avisar, en especial a nuestros hijos; que genera delincuencia, en especial asesinatos, homicidios, robos y asaltos. Y que apela al chantaje, la intimidación y el soborno.
Todos los miembros de la DNCD, sin excepción, estamos en el deber de cumplir con la responsabilidad que hemos asumido frente a este fenómeno que atenta contra la integridad de la familia dominicana y de nuestras instituciones.
Lo esencial, y eso debe quedar claro, es que en la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) vamos a seguir combatiendo este crimen con apego a las normas legales y a la ética, evitando ser contaminados por sus patrocinadores y cómplices, imponiendo sanciones ejemplarizadoras a quienes traicionen sus principios y se dejen sonsacar por prebendas y promesas, y devolviéndole al pueblo dominicano la confianza en una institución que, como la DNCD, fue creada hace dos décadas para combatir, sin tregua y con energía, a la actividad criminal que mayor desintegración y daño le genera a nuestros países.